Proceso de elaboración de vino.

La cantidad de variables y factores que determinan la elaboración de vinos es cuantiosa. Por empezar, son tan importantes los procedimientos enológicos que se emplean como el clima y el lugar donde se plantan las uvas. Hacer vino es un arte y eso se nota en la copa y en el paladar. Hasta tal punto que de una uva de máxima calidad puede salir un vino mediocre. Y de una uva mala un excelente vino.

Dentro del proceso de elaboración de vino, una multitud de factores se conjugan para dar el resultado final, ese que sostienes en la copa y te golpea suavemente el paladar, despertando sensaciones, aromas y sabores. El lugar, el clima, la calidad de la uva y los procedimientos enológicos que se aplican son todos puntos cruciales para lograr esa bebida.

Generalmente, la vendimia se realiza entre septiembre y hasta mediados de octubre, haciendo una separación de los racimos que sirven de los que no. Luego, la uva se traslada hasta el centro de producción con la mayor suavidad posible para no dañar la materia prima. De hecho, se transportan en cajas que no excedan los 15 kilogramos.

Una vez transportada, se lleva a la "tolva de recepción", que es como un embudo donde se depositará la uva para que vaya a la estrujadora. Previamente, se debió hacer un análisis exhaustivo de las condiciones sanitarias, de los niveles de azúcar y los ácidos. La estrujadora presionará las uvas pero en el punto exacto para evitar que las pepitas se rompan y contaminen el mosto.

Por último, la pasta resultante se traslada por una bomba de impulsión hasta las prensas. Es fundamental que no entre en contacto con el aire para que no se inicie prematuramente la fermentación. Luego el proceso variará dependiendo del tipo de vino que se quiera obtener, ya sea tinto, rosado o blanco.

Proceso de elaboración del vino tinto.

El vino tinto, sin dudas, es el más escogido a la hora de saborear esa noble bebida extraída de las uvas. Pero pocos conocen a fondo el proceso de elaboración que hizo que eso que está en tu copa llegue a presentarse como tal. Con respecto a las otras variedades de vino, el tinto se hace en base al fermento del mosto con otras partes sólidas de la uva, tal como hollejos, pulpa y semillas. Conoce todos los pasos.


El vino tinto es una de las opciones número uno en materia de bebidas. Quienes saben realmente de vinos, conocen bien que los mejores aromas, sabores y complejidades se dan en este tipo de vinos. Por esto mismo es que vale la pena conocer su proceso de elaboración.

El primer paso dentro de la elaboración del vino tinto es el estrujado, momento en el cual se rompe el hollejo para que comience a liberar los zumos. También se le hace un derrasponado, que consiste en separar las uvas de las ramas y otras partes del racimo, como así también un sulfitado, donde se le agrega anhídrido sulfuroso con fines antisépticos y disolventes.


Será luego momento de la tradicional fermentación, donde el mosto queda en contacto con pulpa, hollejo y pepitas. Allí el vino obtendrá su tenor alcohólico gracias a levaduras y azúcares, como así también su coloración. También se realiza una fermentación maloláctica, que tiene como objetivo convertir el ácido málico del vino en láctico, que es más suave y agradable.

Luego será momento del trasiego, donde se le quita al vino las impurezas y borras que se forman en vasija. Mismo que la clarificación, que servirá para enviar hacia el fondo de la vasija cualquier sustancia no deseada. Previo al momento de embotellado se da la crianza, que consiste en envejecer o añejar el vino para que, mediante procesos químicos naturales, cobre otras características. De ahí, previo envasado, llegará a tu mesa.

La producción de los vinos jóvenes

Los vinos jóvenes durante tantos años fueron sinónimo de algo de poca monta, de escasa calidad y asociados a las mezclas y otras cuestiones indeseables. Pero poco a poco han ido revirtiendo esa condición y han demostrado que su gran cantidad de aromas frutados y sabores frescos también pueden ser cualidades interesantes. Así, los vinos jóvenes se han puesto en escena: es que en el fondo revelan la verdadera calidad de la uva empleada.


Durante muchos años los vinos jóvenes fueron sinónimo de baja calidad, vulgaridad y mezclas indeseables. Pero, enmarcados en una tradición de la vuelta a la natural, han logrado cobrar protagonismo. De todos modos, esto se debe a que han ido levantando la calidad y, hoy por hoy, que un vino sea joven no quiere decir que sea malo. Ni mucho menos.

Mucho de esto también se debe a que las bodegas han visto con buenos ojos esto de elaborar vinos jóvenes: ocupan menos tiempo los barriles y estan mucho más rápidamente a la venta.


Así, con una buena selección de levaduras y un control de temperatura exhaustivo, pueden producir vinos nóveles de excelente calidad.

Lo que más se destaca en estos vinos jóvenes, obviamente, es su frescura. Esto le confiere a la bebida una multiplicidad de aromas frutados y florales. Ya no solamente los vinos blancos o rosados están siendo objeto de elaboración de vinos jóvenes, ahora también los tintos están incorporándose con éxito al mercado.

Crianza de los vinos

El envejecimientos de vinos es un proceso que se hace para lograr que los caldos consigan mayor calidad con el transcurso del tiempo. Es así, entonces, que se emplean barricas especialmente acondicionadas para tal fin, logrando que el vino criado previamente logre determinadas características para luego llegar al consumidor en el mejor de sus formatos.



La crianza y el envejecimiento de los vinos es un proceso muy importante dentro de la elaboración de la más antigua de las bebidas alcohólicas. Tal es así que pueden llegar a darle mucho más sabor y calidad de la que el vino ya tenía previamente.

Este es un proceso que se empezó a incorporar a partir del siglo XVIII para extender la duración y la calidad de los vinos más allá del año de su cosecha. Por eso mismo, las barricas empezaron a tomar un lugar clave para dicho fin. Así se conseguían vinos con mejores aromas, colores elegantes y mucha delicadeza en su resultado final.

Uno de los puntos más importantes es la elección de la barrica, que tiene que ser de mucha calidad. La madera ha de ser roble y su procedencia preferentemente francesa, americana o española. La crianza en barrica implica, debido a la permeabilidad de ésta al oxígeno, una cierta evolución oxidativa en el vino. Es importante señalar que la porosidad de la madera va dosificando el oxígeno al vino, produciéndose una serie de oxidaciones en cadena en algunos componentes del vino, lo que a su vez, provoca cambios químicos en otros.

Con esta crianza oxidativa lo que se busca es la prolongación de la vida del vino y la preservación de sus cualidades. Asío se previenen las posibles alteraciones que pueda sufrir a lo largo del tiempo. Luego, los vinos se someten a una segunda crianza. Pero eso se da directamente en la botella hasta que arriba al consumidor. Es lo que se conoce comúnmente como envejecimiento.

Elaboración de los vinos viejos

Siempre existe una creencia casi mítica de que todos los vinos viejos son buenos. Pero la verdad es que la edad del vino no es lo que determina su calidad, sino el proceso de elaboración y las materias primas empleadas. Si a eso le sumamos que nunca se sabe a ciencia cierta cuánto puede llegar a durar un vino, con más razón aún. Pero, de todos modos, hay que reconocer que dentro de este apartado se encuentran las mejores piezas de colección.



Un vino no necesiariamente es bueno por su antigüedad, a pesar de lo que se cree habitualmente. Es cierto, los mejores vinos cobran una calidad más destaca aún con el adecuado tiempo de conservación y crianza, pero eso no garantizará de ninguna manera un especímen de mayor calidad.

Uno de los mayores inconvenientes radica en que no se puede determinar con certeza cuánto puede llegar a durar un vino sin deteriorarse.

Pero, obviamente, son aquellos que tienen un tipo de evolución más lenta los que cobran una maduración más acabada.


En el desarrollo puede suceder cualquier cosa que lo arruine. De todas maneras, es innegable que esas piezas de colección, esas auténticas obras de arte que existen en el mundo de los vinos, siempre son vinos viejos.

Debes saber, de todos modos, que si andas buscando un vino viejo de calidad, el precio será pavoroso. Lo mejor, en todo caso, es estar previsto y dejar en reserva una buena botella, que ya hayas comprobado que es de excelente calidad. Tal vez en la próxima ocasión especial te venga de maravillas.

Los seis etapas en la elaboración del vino blanco

El vino blanco cuenta de seis etapas bien definidas en su elaboración. Parte de la recepción de la uva y la separación de los mostos, pasa por un escurrido, un prensado y una fermentación, para llegar al trasiego y la clarificación final, que darán paso al proceso de embotellado. Verás que eso que tu tienes en la copa fue producto de un arduo trabajo en los viñedos.



Estos son los seis pasos de la elaboración del vino blanco:

1. Recepción: se recibe en la uva en el centro de producción con el fin de proceder a la selección de la uva.

2. Separación de mostos: como la uva arriba con hollejos y otros indeseable, se procede a la separación de los mostos. Generalmente por desvinado o más habitualmente por estrujado, se somete a la uva a una leve presión para que empiece a destilar sus zumos.

3. Escurrido y prensado: es el momento donde se termina de drenar el zumo de la uva, obteniendo mostos de diferente calidad, que ser fermentarán por separado según su grado. También quedan en este proceso los sólidos restantes y el orujo, que se empleará para otras preparaciones como aguardiente, por ejemplo.


4. Fermentación: el mosto totalmente limpio, sin materias sólidas, se fermenta a una temperatura que oscilará entre los 18 y 22 grados centígrados. De ese modo, se obtiene el desdoblamiento de los azúcares en alcohol. Es ideal que se realice en forma lenta, para esta manera preservar las mejores cualidades aromáticas y de sabor del vino.

5. Trasiego y clarificación:el trasiego está destinado a eliminar los restos sólidos que hayan podido quedar posterior a la fermentación. Aun así, pueden llegar a quedar otros sólidos indeseables que puedan perjudicar la calidad del vino. Por esto mismo es que también se hace una clarificación y a un filtrado, que producen una limpieza definitiva.

6. Embotellado: se lleva el resultante listo para envasar a la planta embotelladora, donde es transformado en lo que llega a tu propio hogar, mediante cuidados procedimientos y normas de higiene adecuadas.

Proceso de elaboración del vino rosado

El vino rosado se elabora a partir de procedimientos muy similares a los que demanda el vino blanco. Las etapas son exactamente las mismas, aunque con algunas sutiles diferencias que son las que determinan que el vino rosado sea así y no de otra manera. De la recepción al embotellado, aprende aquí cómo se elabora el vino rosado.

Dentro del proceso de producción del vino cada etapa adquiere una singular importancia debido a que estas le conferirán su sabor, aromas y aspecto final. El vino rosado, en este caso, cuenta con los mismos paso que requiere la elaboración del vino blanco.

En primer lugar se hace la recepción y separación de los mostos, momento en el cual se escogen solamente los mostos yemas y mostos primeras. Estos fluyen a través de varias sustancias sólidas, llevándose consigo los pigmentos que luego le darán el color particular al vino rosado.

El estrujado y prensado sirve para eliminar algunas impurezas que trae la materia, como ser escobajos y raspones. Luego, el mosto se estruja y se lo lleva a contacto con el hollejo, por no más de 16 horas, para evitar que así se de comienzo a una fermentación prematura. También puede prensar la pasta luego de un estrujado suave al comienzo.

La fermentación, ese proceso fundamental dentro de la elaboración de vinos, se inicia sin ningún tipo de hollejos y tiene que hacerse a una temperatura rigurosamente vigilada.

El resto de los pasos que comprenden a la elaboración del vino rosado son exactamente los mismos que los que corresponden a la del vino blanco. Es decir, el trasiego y clarificación, como así también el embotellado.

Producción de los vinos espumosos

Los vinos espumosos son aquellos que tienen en su composición gas carbónico que se produjo durante el proceso de fermentación. Las levaduras hicieron su trabajo, dándole esas burbujas tan características. En algunos lados se los conoce como Champagne, en otros Spumanti, en España se le llama Cava. En el fondo, todos quieren decir lo mismo: un atractivo vino espumoso.


Los vinos espumosos son aquellos que han sufrido un proceso de fermentación mediante azúcares y levaduras, generando de esa forma gas carbónico. Durante el proceso de elaboración de los vinos espumosos, se le aplica una segunda fermentación, al igual que en muchas cervezas artesanales, que da lugar directamente en la botella. Así, durante la crianza adquiere sus principales características.

Los métodos y nombres varían de acuerdo a la zona y denominación. El más tradicional es el método champenoise, el utilizado en Francia para obtener el Champagne.


Allí la fermentación se hace en botella. Pero en otras partes, como en el Spumanti italiano, esa etapa se da en depósitos de acero inoxidable durante 20 días. En España a este tipo de vinos se lo conoce como Cava, a partir del lugar donde se produce esa segunda fermentación.

Los tipos más conocidos de vinos espumoso que se comercializan en la actualidad son el brut nature, que es el más seco de todos, el brut, que tiene una pequeña adición de azúcar, el reserva, que tiene cierta sequedad, el semiseco, algo más suave y por último el semidulce, indicado para aquellos que no gustan de un sabor más agresivo.

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